Venezuela. El Socialismo del Siglo XXI o la Perfecta Fábrica de Pobres

«El Socialismo funciona en solo dos lugares: En el cielo donde no lo necesitan y en el Infierno donde ya está implantado.» (Ronald Reagan)

En los últimos meses se habla mucho de Venezuela y muy poco o nada para bien. Términos como crisis económica,  inflación y hasta hiperinflación son ya habituales en los medios con respecto a esta nación. En Venezuela la inflación ha alcanzado el 24571% en lo que va de año 2018, desgraciadamente esta seguirá escalando y quizás hasta un millón por ciento. Recientemente el dictador, al cual un pajarito le sugiere las ideas, ha puesto sus granitos de arena que ya se vuelven verdaderos sacos, para enlodar aún más la economía del país. Maduro anunció un «aumento del salario mínimo» en un 106% lo que significa una nueva impresión de dinero (esto no es lo mismo que inyección de divisas) que solamente pone más moneda fiduciaria (Papel con números) en las manos de los venezolanos y no resuelve nada. En realidad dinero sin productos es sinónimo de más inflación, mas moneda en el bolsillo y mucho menos que comprar, es una guerra de precios donde los más afectados siempre son los de menos poder adquisitivo, quienes también suelen ser los que caen rendidos ante los cantos de sirenas. Resumiendo, solo se logra acentuar la inflación y la pobreza que es en realidad la verdadera conquista del Socialismo de cualquier siglo.

Pero… ¿Qué es la inflación? La inflación se puede definir como el aumento de los precios generales de la economía. Aquí se define los productos y servicios que las personas pueden adquirir de acuerdo con sus ingresos. En la clase de Economía Política del Capitalismo que se impartía en la Cuba castrista, se hizo una definición un poco oscura, como siempre acerca de este término, «Exceso desmesurado del capital circulante en la sociedad». No sé si ya tendrán verguenza para explicar la inflación en la clase donde elogiaban a la otra cara de la moneda. En realidad la Inflación es un reflejo de desequilibrios en la economía de un país y casi siempre es causado por deficientes políticas económicas de los gobiernos.

La inflación se considera baja, imperceptible o moderada cuando esta se incrementa entre un 1% a un 5%. A partir de esta cifra se considera simplemente peligrosa, sin embargo cuando esta supera un 10% en adelante se le suele llamar galopante y cuando supera el 50% (las cifras pueden variar para algunos economistas) se le llama hiperinflación, que es por lo que transita Venezuela en estos momentos. ¿Cómo llegó Venezuela, un país con oro, hierro y las mayores reservas de petróleo, «el oro negro», del mundo a esta situación? A continuación nuestro análisis de esta crisis anunciada.

Inflación de Demanda, normalmente ocurre cuando la sociedad tiene más dinero para gastar en los bolsillos y la Inflación de Oferta que ocurre cuando existe una abundancia o podría ser también escasez de determinados productos; por ejemplo la producción de naranjas y fresas en la Florida se ha visto afectada por la incidencia del pasado huracán Irma que devastó los sembrados de estos productos, provocando un alza del precio del producto afectado. Vale la pena agregar que el precio de los combustibles regularmente ocasiona una escalada de precios debido al consecuente incremento de los precios de transportación y de la generación de energía eléctrica que afectan todas las áreas de la economía. Por otra parte la inflación de Demanda esta condicionada a lo que se llama «sorpresa» o «ingreso» económico o de dinero rápidamente en la Economía del país. En el caso de Venezuela, en vida del dictador Hugo Chávez los precios del tan ansiado Oro negro tuvieron un alza descomunal, trayendo consigo una benevolencia económica, que rápidamente el dictador aprovechó para sus fines geopolíticos, otorgar subsidios y «ayudas», en fin derrochar y despilfarrar su «buena fortuna» otorgada quizás en demasía. Muy importante esto puesto que el gobierno utilizó dichos subsidios para incrementar los ingresos de una forma irreal, alimentando el populismo y comprando votos y apoyo, tanto dentro como fuera del país. Noten los cubanos que es el mismo patrón del tan trillado camino ya recorrido por el fracasado inquilino de Punto Cero.

Pero como no hay cerdo al que no le llegue su San Martín, tampoco lo fue para el cerdo a cargo de la suerte de Venezuela, ruego el perdón de los cerdos por tal comparación. Los precios del petróleo bajaron estrepitósamente, sorprendiendo al gobierno de Venezuela sin fondos disponibles, ni divisas y envueltos en un escándalo tras otro. El único modo que hallaron para suplir esta nueva demanda fue imprimir billetes descontroladamente. La inflación de demanda suele ser netamente «endógena» o lo que es igual, es afectada directamente por el manejo interno de las entidades económicas. Todo esto gravísimamente acompañado de la desaparición del sistema productivo provocado por factores tales como: la expropiación, la estatización y/o militarización de la economía y el éxodo de las divisas provocado por el pánico político, social y económico. ¿Cuál es la única solución que le trina el pajarito a Maduro en estos momentos? Imprimir mucho más dinero o lo que es igual crear más pobres. ¡Ah, los pobres! Los gobiernos de izquierda los necesitan o no podrían sobrevivir sin ellos, creando esa necesidad de dependencia y esta aumenta mientras más se intensifique el éxodo, sobretodo de aquellos que tuvieron o tienen aún algo de capital. Debemos agregar que el tipo de inflación que mas golpea a Venezuela ahora es la inflación generada por expectativas de inflación, el nombre lo expresa todo, el temor a la constante inflación provoca un aumento de los precios en razones geométricas por lo que se esperan niveles de inflación catastróficos.

Como solemos explicar a menudo, la inflación es otro modo de cobrar impuestos y ya sabemos que los ricos se las ingenian para no pagar impuestos «legalmente». Por esa razón a la inflación se le suele llamar «el impuesto de los pobres». La hiperinflación en Venezuela crece a un paso acelerado y descontrolado. Lo mas efectivo en el país es no tener efectivo de la moneda local en la mano. Se dice que estamos ante una fábrica de pobreza. Cualquier semejanza con Cuba, Mozambique, la antigua URSS y más no es pura coincidencia. Son leyes económicas que siempre se cumplen.

Se solía repetir hasta el cansancio entre las particularidades de la Economía en el «Comunismo» que desaparecería el «dinero» por tanto desaparecerían las crisis y desaparecería la «inflación» y la «deuda externa» y… Coincido en que con cualquier modalidad de socialismo desaparece todo eso y más. Desaparece toda riqueza, decencia, valores y se produce solamente más y más pobres.

Los ojos del mundo estarán puestos en México y sus elecciones en estos venideros días. México tiene plata, mucho petróleo y muchos recursos naturales en general pero también tiene muchísima corrupción y mucha pobreza. Por encima de todo México tiene un aprendiz de la extrema izquierda aspirando a la presidencia, un admirador de los Castro y de Chávez, como ya es de esperar, este personaje es tan o más incompetente que los líderes de Cuba y Venezuela. Esperemos que este artículo no sea un traje a la medida del México futuro. La suerte ya esta echada…

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