El Seguro Social. ¿La última esperanza?

«Las nueve palabras más terroríficas en lengua inglesa son: ‘Soy del Gobierno y aquí estoy para ayudar’.» (Ronald Reagan)

Muy a menudo se suele abusar del verbo «dar» para referirse a lo que es una venta en realidad. Como cubano puedo dar fe de la aberración acerca del término usado por mis compatriotas a ambos lados del Estrecho de la Florida refiriéndose a las migajas que les vende el omnipresente en la isla. Ya sean vendidas o pseudo-gratuitas, este hecho constituye el gran caballo de Troya de cualquier gobierno pero en este caso nos referiremos solamente a la realidad en los Estados Unidos. Regalar lo que no es de ellos y el que venga detrás que pague las consecuencias. El gobierno crea escuelas, a las que sus hijos no asisten; crea planes médicos, los cuales ellos no se atreverían a utilizar jamás, etc. Al «regalarle», en realidad están creando su propio sistema, ese sistema del cual usted no participará. El gobierno no está para que lo aplaudan están para hacer su trabajo y no disfrazar de favores la labor que realizan y por la cual fueron elegidos. Todo se puede resumir con otra frase del antes aborrecido y ahora «idolatrado» Ronald Reagan: «La primera obligación del Gobierno es proteger a la gente, no dirigir sus vidas.»

 

Si usted está leyendo este escrito, probablemente nació después de 1935, cuando se firmó la «Ley de Seguridad Social» en los Estados Unidos, una ley promulgada para apaciguar un poco los efectos de la Gran Depresión experimentada por este país desde los principios de 1929 hasta los años 40; aunque se marca su origen de modo oficial luego de la elección de Franklin D. Roosevelt (único presidente norteamericano electo 4 veces consecutivas y falleció apenas comenzado el último mandato). Roosevelt implantó la ley del Seguro Social, nada mal «teóricamente», que desde sus inicios ha sido tan polémica como el fracasado Obamacare, que al igual que este, tuvo y aún tiene obligatoriedad; si usted es empleado o devenga una cierta cantidad de dinero durante un año usted paga Seguro Social (otro modo de pagar impuestos), funciona un poco diferente con los trabajadores por su cuenta o contrata pero el principio es igual. Cabe decir que esta ley en sus inicios mucho ayudó a apaciguar la pobreza extendida durante esos años de penurias causadas por la inacabable depresión pero el verdadero objetivo de esos fondos era, y aún continúa siendo, garantizar un ingreso para esa persona que trabajó por tantos años. Inicialmente funcionaba como una cuenta de ahorro, la persona recibía (más bien debía recibir) la totalidad del dinero acumulado. Si la persona fallecía antes del retiro el gobierno se quedaba con todo el dinero (¡Tan buenos que son los gobiernos!), tanto así que hubo un superávit por esa razón. Más dinero del que se debía repartir y como siempre algún sesudo piensa de más cuando no es su dinero (casi siempre erróneamente).

La ley ha ido «involucionando», la población en edad de retiro creciendo al igual que las expectativas de vida, mientras el dinero disponible para el retiro decreciendo tanto que dudo que existan fondos para garantizar un retiro para las personas que en estos momentos rondan los 40 ó incluso 50 años. ¿Por qué? Porque el gobierno ha planificado mal y no ha dispuesto de ese dinero adecuadamente y para colmo de males la lista de beneficiarios se ha extendido más allá de las personas que en un pasado laboraron y pagaron el seguro social. Si usted se retirase ahora por el Seguro Social, solamente recibirá un «porcentaje» de ese dinero que usted ha pagado a lo largo de todo este tiempo. Le arrebatan una parte del dinero que se supone debía recibir o sea que en realidad el Seguro Social dejó de ser «ahorro» para ser un «impuesto».

  • ¿Cómo se calcula el dinero devengado para el retiro del Seguro Social?

Para ser merecedor del retiro por el Seguro Social se necesitan al menos 40 créditos. Estos créditos se «ganan» directamente de los descuentos de su salario y usted acumula un crédito cada vez que acumula $1,300.00 dólares¹, No saque cuentas tan rápido; solo se puede acumular alrededor de 4 créditos por año. Por tanto necesita trabajar al menos 10 años para «calificar» para estos beneficios. En realidad la cantidad ideal de años trabajados es 35 años o más. Se tomará un promedio de los 35 años con mayores ingresos y el resultado se divide por 12. Y si no trabajó esa cantidad de años, se utilizarán «ceros» para llenar el tiempo no trabajado. #OMG!!!

  • ¿Y cuándo por fin se puede retirar?

La edad madura para hacerlo (en estos momentos) es a los 65 años, sin embargo, usted puede retirarse a los 62 aunque recibirá una cifra menor a lo que se «merece», Una vida trabajando con fe casi ciega en el «buen» trabajo del gobierno y este juega con su dinero. Vale decir que se pagará, o parece ser la intención, mientras existan fondos o quizás un día la edad de retiro ronde los 80 años².

  • ¿Entonces, aún tiene esperanzas en que el gobierno lo «ayudará» en esa etapa de su vida?

En caso de que usted se encuentra en ese rango de edades que están en un limbo con respecto al retiro del Seguro Social e incluso aún si tuviese la total certeza de que lo obtendrá por el resto de su vida, no le será suficiente para cuando quizás tenga que reemplazar la colonia que ahora perfuma su cuerpo por fricciones para las articulaciones mientras espera por ese cheque emitido por el Seguro Social (que puede ser deducible de impuestos además).

Nunca es tarde para comenzar a invertir en su verdadero futuro, el cual se puede labrar usted mismo y quizás mucho mejor sin «ayuda» del gobierno. Próximamente estaremos hablando acerca de las cuentas de retiro, inversión de capital, apertura de negocios. En fin como lograr la tan ansiada Independencia Financiera que a la postre es el verdadero sueño americano o más bien, es el sueño universal.

«Dele un pescado a un hombre un día y comerá un día; enséñele a pescar y comerá siempre…»

1. El valor de un crédito en el 2018 es de $1320.00.
2. Este post trata solamente las particularidades del Seguro Social en los Estados Unidos de América y no aborda el tema particular de retiros de los trabajadores del gobierno, ferrocarriles, militares ni ninguna otra institución que no sea el Seguro Social.

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